CUADERNO DE DAI
La intimidad también es saber conversar
Una reflexión sobre escucha, límites y el espacio que construimos en las relaciones.

La intimidad puede comenzar con una conversación sencilla: decir cómo estás, preguntar cómo se siente la otra persona y abrir espacio para una respuesta que quizá sea diferente de la tuya.
No necesitamos adivinar.
En las relaciones, es frecuente imaginar que la otra persona debería saber lo que queremos. Poner una expectativa en palabras ofrece una oportunidad de encuentro. En vez de suponer, prueba a preguntar y escuchar con atención.
Hablar de deseos y límites no requiere una conversación perfecta. Una pausa, una duda o un cambio de opinión también tienen lugar.
Escuchar es estar presente.
Escuchar implica dejar que la otra persona termine. Puede ayudar confirmar lo que comprendiste antes de responder. Eso no obliga a estar de acuerdo: hace más clara la conversación.
Tu límite forma parte de ti.
Un “no”, un “todavía no sé” o un “quiero pensarlo” merecen respeto. El consentimiento es específico, libre y puede cambiar. Ninguna relación exige abandonar tu comodidad para demostrar afecto.
Si deseas llevar estas preguntas a un espacio de escucha, conoce las opciones de orientación y conversa con Dai.


